NO PARES
DE CAMINAR NUNCA
SIGUE TU SUEÑO,
COMO UN MILAGRO
DE LA PRIMAVERA.
QUE LOS PASOS
DE TUS PIES
JAMAS
SIGAN OTRAS HUELLAS...
SI ALGUNA VEZ
MIRAS ATRAS
PIENSA
EN LAS TREMULAS CIMAS,
EN LAS TIERNAS ESTRELLAS...
ARRAIGADAS
EN TU MAÑANA.
LO QUE YO TE PIDO
ES QUE EL AMOR
QUE TE ENTREGAMOS
LO ENSANCHES,
LO COMPARTAS,
PUES ES UN ARGUMENTO
CARGADO DE FUTURO...
“Viva Aitor” es la celebración de una de las máximas leyendas de su generación.Es una celebración contemporánea, en la que se muestra su imagén de niño divertido y bueno.
El jinete
jueves, 21 de abril de 2011
Los cantos de los niños
que no son amargas y dicen tristezas,
tristezas de amores de antiguas leyendas.
En los labios niños, las canciones llevan
confusa la historia y clara la pena;
como clara el agua lleva su conseja
de viejos amores que nunca se cuentan.
Jugando, a la sombra de una plaza vieja,
los niños cantaban...
La fuente de piedra vertía su eterno
cristal de leyenda.
Cantaban los niños canciones ingenuas,
de un algo que pasa y que nunca llega:
la historia confusa y clara la pena.
Seguía su cuento la fuente serena;
borrada la historia, contaba la pena.
tristezas de amores de antiguas leyendas.
En los labios niños, las canciones llevan
confusa la historia y clara la pena;
como clara el agua lleva su conseja
de viejos amores que nunca se cuentan.
Jugando, a la sombra de una plaza vieja,
los niños cantaban...
La fuente de piedra vertía su eterno
cristal de leyenda.
Cantaban los niños canciones ingenuas,
de un algo que pasa y que nunca llega:
la historia confusa y clara la pena.
Seguía su cuento la fuente serena;
borrada la historia, contaba la pena.
Recuerdo infantil
Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
"mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón".
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
"mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón".
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.
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